Dos Caminos a la Dictadura

En la historia contemporánea de nuestra América, encontramos dos caminos que conducen a una misma meta: un régimen dictatorial. Sin embargo, en el imaginario popular, por conocidas experiencias históricas, solo aparece la dictadura militar. Se tiene el prejuicio de que si los generales de la república no dan un golpe militar la democracia está a salvo. Es posible que la espantosa figura de Pinochet haya contribuido a forjar esta idea equivocada. En efecto, su dictadura fue tan sangrienta y brutal, que asumió rasgos de paradigma. A su lado, los generales de los otros países aparecían como simples aprendices. Sin embargo, solo se trataba de una apariencia. Estos generales eran de la misma escuela de Pinochet. Y no se le quedaban atrás en el arte de la tortura, de las desapariciones, de las masacres. Sabemos que tuvieron los mismos instructores, que cursaron por las mismas academia militares. Por esto, sus crímenes son tan parecidos. Ver solo la dictadura de Pinochet es, pues, una distorsión. Empero, y a pesar de la casi total generalización de las dictaduras militares en nuestra América durante la guerra fría, lo cierto es que la vía de los sables no es la única que conduce al régimen dictatorial. También hay que estar atentos a la entronización de dictaduras sin golpe militar y sin generales en el poder. En contraposición a las dictaduras militares, y quizá de una manera impropia, se les denomina dictaduras civiles. El gobierno de Fujimori, en Perú, es clásico ejemplo de esta modalidad. Ante todo, no nos parece apropiada la expresión “dictadura civil”. La razón es sencilla: sin apoyo de los militares, un grupo de civiles no puede montar un régimen dictatorial. Cuando un proceso de esta naturaleza está en marcha, los estrechos vínculos entre el generalato y los civiles gobernantes se hacen más sólidos. En primer lugar, crece desmesuradamente el pie de fuerza, se multiplican las brigadas, los batallones. Se crea un ejército secreto de “informantes”. Se monta una tupida red de espionaje telefónico. Las compras de material bélico se incrementan. Por vías lícitas e ilícitas se llenan los bolsillos de los generales. En síntesis, el apoyo militar cuesta un ojo de la cara. El presidente Uribe ha prometido más de dos mil millones de pesos para los damnificados por el invierno. ¿De dónde va salir ese dinero, se le preguntó? Vamos a recortar gastos públicos, pero la partida para seguridad democrática no será tocada, fue su respuesta. En conclusión, podemos afirmar que en procesos de esta naturaleza si bien los civiles son los protagonistas principales, los militares son sus cómplices necesarios. Otro aspecto presente en el proceso de montaje de una dictadura civil es el progresivo deterioro de la democracia existente. Empezando por los derechos y libertades de los ciudadanos. Son frecuentes las razzias, que culminan en el encarcelamiento de centenares de personas incursas en el delito de… pobreza. Las desapariciones, torturas y asesinatos selectivos son el pan nuestro de cada día. La protesta social es calificada de “terrorista”, y como tal es reprimida. La oposición es perseguida implacablemente. Un tal Roy Barreras – uribista azul de mitileno – formula denuncia contra Piedad Córdoba por…traición a la patria. Hasta la propia Corte Suprema de Justicia es acusada por el Presidente de tener nexos con “terroristas! No cabe duda, un gobierno civil que recorre todas estas aberraciones y otras arbitrariedades, va camino de la dictadura. Cuando un presidente cohonesta la presencia en el Congreso de políticos corrompidos entroncados con los paracos, es evidente su íntimo propósito de tener un parlamento de bolsillo. ¿Puede existir una democracia en estas circunstancias? Ni en caricatura! Pero liquidado el órgano representativo por la infiltración paramilitar, queda como institución democrática supérstite el aparato de la justicia. Las Cortes defienden con valor su autonomía, a pesar de la tremenda arremetida presidencial para hacer de ellas unas dóciles Corte-sanas. Por esto, en la actual coyuntura formar un frente democrático contra el avance de la dictadura civil es tarea política prioritaria.

* Abogado
Universidad
Libre de
Colombia

Por: Alcibíades Paredes

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